Dolor crónico
Dolor Crónico
Según la IASP Asociación Española del Dolor, se define el dolor como una experiencia desagradable emocional y sensorial asociado a un daño tisular, potencial o real, o descrita en términos de dicho daño.
Es la percepción e interpretación humana del impulso nociceptivo en los niveles más elevados del cerebro. Sin embargo, el sufrimiento es una respuesta afectiva negativa al dolor u otra emoción relacionada con miedo, ansiedad, estado bajo de ánimo o aislamiento. El sufrimiento es una experiencia psicológica. El dolor puede responder a la analgesia, el sufrimiento no. Puede existir dolor sin sufrimiento y sufrimiento sin dolor.
Se pueden distinguir cuatro dimensiones del dolor: física, psicoemocional, social y espiritual/cultural. En abril de 2019 la OMS emitió una nueva clasificación internacional de enfermedades, dividiendo el dolor crónico en siete grupos. 1. Dolor crónico primario. 2. Dolor crónico por cáncer. 3. Dolor crónico postquirúrgico o postraumático. 4. Dolor crónico neuropático. 5. Dolor orofacial y cefalea. 6. Dolor visceral crónico y 7. Dolor crónico musculoesquelético.
Atención: en el dolor influyen experiencias no físicas; se produce cuando hay un desequilibrio entre las vías nociceptiva y la antinociceptiva endorfinérgica. (Qué palabrejas, ¿eh?). Cuando llegan a distintas áreas corticales del sistema nervioso central (SNC) se producen respuestas físicas, sensaciones desagradables, emociones con componentes sensoriales, cognitivos y afectivos. Hay un estímulo, se recibe en los receptores nociceptivos y lo transforma en un potencial de acción. El umbral de dolor depende de a qué receptor nociceptivo se refiera (cutáneo, músculo articular y visceral). Ante el estímulo se liberan sustancias que pueden activar al nociceptor o modificar su sensibilidad.
Y también influye qué experiencias hayas tenido anteriormente con el ámbito del dolor.
Te he resumido en unas líneas información que igual te ayuda o no. Lo importante es aprender a vivir con el dolor y qué hacer cuando además del mismo, va ligado a inmovilidad (ahí es cuando más nos paralizamos en general por el miedo y ansiedad que pueden producir los pensamientos).
Hay técnicas que ayudan mucho como la relajación, hablar con una persona profesional y desahogarte, compartir y sentirte aceptado sin ser juzgado.
