Estrés

ESTRÉS

«Me ahogo. Me cuesta respirar. Se me sale el corazón por la boca. Mi estómago y mis tripas me la juegan a diario. Como muy deprisa. No puedo parar en mi día y cada vez siento menos energía. Noto mi cuerpo en tensión constante. Es como si fuese en una moto todo el día y no pudiese frenarla, como si estuviese luchando a todas horas. No descanso bien por las noches. Respondo a los demás bruscamente. Tengo las emociones disparadas. Voy como vaca sin cencerro. Me cuesta tener la cabeza en mi sitio. Pienso constantemente y encima luego no recuerdo algunas cosas y tengo tanto que hacer… Voy aceleradísimo. Estoy agotado. Me lo están notando en el trabajo, dicen que ya no soy tan amable como antes y que contesto enfadado a veces (y eso que continúo diciendo que sí a todo lo que me proponen) y en mi familia las cosas van muy regular… Mi relación de pareja está tocada… «

¿Te suena?

Algo te está superando y te genera malestar. También influye cómo respondas ante ello…Hay muchas definiciones del estrés dependiendo del enfoque. La traducción coloquial es que algo interno o externo te afecta a nivel fisiológico y psicológico, de tal manera que te sobrepasa y no puedes con ello. Tú + el agente «invitado» (que puede ser alguien, algo que te pasa o que vives o vive alguien cercano, cualquier evento…) +  tus pensamientos y conductas hacen que tus recursos se agoten y lo malo es que a veces tiras y tiras y tiras… poniendo en peligro tu bienestar. 

¿Es malo el estrés?

No. Es una respuesta de activación, lo «menos bueno» es cuando esa respuesta se transforma en un continuo, es como si la alarma del móvil en lugar de sonar unos minutos estuviera sonando sin parar durante días.

¿Qué le pasa a mi cuerpo? Al principio empiezas a notar taquicardia, disminución de la presión sanguínea y de la temperatura, pérdida del tono muscular.

Pero cuando lo empiezas a mantener en el tiempo, empiezan los “hiper”: todo lo anterior aumenta. Cuando ya llevas mucho tiempo viviendo con ese estrés, se está cronificando, el cuerpo se ha habituado: los síntomas anteriores desaparecen porque ese estresor lo afrontas de otra manera.

Pero como consumes mucha energía en ello, dejas de afrontar con la misma calidad los otros estresores vitales… Estás en la etapa de resistencia: empieza a faltarte la energía. Si continúas más aún en el tiempo, vuelven los síntomas, el cansancio se transforma en agotamiento, la memoria falla… Digamos que la batería está al mínimo porcentaje de carga.

Pierdes la homeostasis vital. Realizas cada día adaptaciones a nuevos eventos, pero cuando consumen tus recursos o no sabes cómo utilizarlos, se produce lo que llamamos estrés (socialmente nos referimos a una situación alargada en el tiempo).

La terapia psicológica te ayuda mediante la evaluación cognitiva a averiguar qué agentes te rodean, cómo respondes, con qué afrontamientos cuentas y cuáles puedes crear. Aliviar ese malestar emocional provocado por el estrés (distrés) que suele ir acompañado de ira, ansiedad, miedo y/o depresión, preocupación, pérdida de control percibido y negación.

Estrés

La respuesta es extraordinaria, implica esfuerzo y produce una sensación subjetiva de tensión, supone un incremento de la activación y un cambio en los estados emocionales. Se puede ver el estrés desde diferentes enfoques, como una respuesta, analizando el estímulo que lo provoca (agente estresor), desde los pensamientos que generamos ante determinados eventos, es decir aquello que media entre algo que nos lo genera y cómo respondemos. Percibimos una demanda (que consideramos estresor), median unos pensamientos y emociones y se produce un patrón de respuesta a nivel fisiológico, psicológico, cognitivo y emocional; cuando creemos no disponer de las herramientas necesarias o no sabemos utilizarlas, esta respuesta se mantiene en el tiempo. Se produce una reacción de alarma cuando nos exponemos ante situaciones repentinas a las que no estamos acostumbrados.